EL MATONEO NO ES NUEVO... SOLO QUE AHORA SE VE MÁS
(artículo)
Por: Nabonazar Cogollo Ayala
El
matoneo (mal llamado "bullying") no es nuevo, solo que ahora es más
visible. No lo justifico por ningún motivo, pero al menos hoy en día ya se
empieza a hacer algo al respecto. Porque 20, 30, 40 y más años atrás, las
directivas escolares miraban hacia otro lado, en el entendido que ese problema
quizás no le atañía al colegio solucionarlo, sino a cada cual; máxime cuando
los picos de agresión se daban fuera del colegio. Recuerdo que hacia 1985,
asistimos con mis compañeros y otros tantos alumnos a ver cómo dos estudiantes
de grado séptimo (segundo bachillerato en esa época) se daban puños en un solar
cerca del colegio. La “solución” a las diferencias entre los dos querellantes
fue deleite y espectáculo gratuito para el resto de la comunidad educativa. ¿Aquello
fue realmente solución? Nunca lo supimos. Pero el asunto murió allí, al parecer,
porque en las reuniones habituales de disciplina en el colegio nunca se tocó
ese tema. El matoneo no solamente lo perpetraba el clásico acosador, abusivo e
intimidador. Hubo ocasiones en que uno que otro profesor también secundó eso, tomando
parte en acciones de burla o repitiendo motes o apodos infamantes. Cuando eso
se dio, se estaba avalando la conducta agresiva e intimidante. Vi y viví también
casos de matoneo en la primaria, el bachillerato y hasta en la universidad. En
esta última era común el mote de “cerrado, bruto, estúpido…” que una que otra
vez salía a bailar en clases, para aplastar al que cuestionaba o decía no
entender algo. Y también hubo docentes que avalaron esas actitudes, con risas,
sorna, silencio o indiferencia. Los tiempos han cambiado y ahora ya el matoneo
no es minimizado o mirado de soslayo… ¡Gloria a Dios! Porque los que pasamos de
los 40 años, en su gran mayoría, somos sobrevivientes de una que otra forma de
matoneo en lo que fuera nuestra vida académica. No más matoneo, no más
intimidación, no mas humor agresivo. La nueva sociedad debe ser más justa y
tolerante. Todos debemos aportar a ese gran objetivo de la ética social.

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