¿LA FILOSOFÍA NO LE APORTA NADA A UN ESTUDIANTE DE BACHILLERATO
ACTUAL?
Por: Nabonazar Cogollo Ayala
Atrévete a pensar, atrévete a
cuestionar racional y críticamente, con libertad de conciencia y de criterios y
tendrás a los gobernantes preocupados por ti, porque tu quehacer intelectual
los cuestiona y les inspira inseguridad y miedo.
La verdad os hará libres, dijo el
apóstol Juan.
NCA
El controvertido alcalde de Cartagena de Indias,
Manuel Duque, en una polémica entrevista televisiva concedida al programa La opinión detrás de la noticia,
(noviembre 4 de 2016), el cual se emite en el Canal Cartagena, hizo las siguientes declaraciones sobre la
filosofía en el pénsum del bachillerato, las cuales levantaron sensibles ampollas
entre los filósofos de Cartagena y de Colombia entera. Veamos lo que dijo el
burgomaestre:
“Tenemos
que darles herramientas a los muchachos para que, verdaderamente, puedan salir
adelante. Un muchacho de esos a los que les dan filosofía, ¿de qué les sirve la
filosofía, si estos son muchachos que se la tienen que salir a jugar a la
calle? (…) Tú ves un pénsum en la ciudad de Cartagena donde este muchacho está
estudiando filosofía y tú dices: ¿Bueno, este muchacho qué va a hacer con
eso?".
Estas explosivas declaraciones fueron valoradas de
distintas formas en varias facultades universitarias que ofrecen filosofía en
Colombia y aun fuera de ella. En la presente columna me propongo fijar mi
postura frente a ellas, antes que pasar revista a lo que se dijo aquí y allá
respecto de las mismas. ¿La filosofía no
le aporta nada a un estudiante de bachillerato actual? ¿La filosofía es un
saber inútil? ¿Antes que aprender filosofía se debe aprender formas de ganarse
la vida? Veamos.
El común de las personas en Colombia es decir el
segmento poblacional que ahora denominan el
ciudadano de a pie (que por lo general tienen una escolaridad básica), no
suelen tener claridad sobre esa asignatura extraña y poco comprensible que se
imparte en la media vocacional colombiana (grados décimo y undécimo), llamada
FILOSOFÍA. Si hiciéramos el ejercicio de preguntarle a los ciudadanos desprevenidos
en la calle: ¿Qué hace un escritor?
El común de las personas nos respondería quizás a este tenor: Escribir cuentos y novelas como lo hizo Gabo,
nuestro Premio Nobel de Literatura. Pero si la pregunta fuera ¿Y qué hace un filósofo? La respuesta
ahora no sería inmediata y podrían darse varias, al tenor de: Dictar clases, confundir a las demás
personas con cosas que ni él mismo entiende, enredar la pita, armar líos
innecesarios, decir locuras, hablar sobre el sexo de los ángeles, contradecirse
una y otra vez, etc.
Y la razón para este tipo errático de respuestas es
simple: a nivel popular la filosofía poco y nada se entiende, porque no ha
calado en el alma del pueblo colombiano. El saber filosófico quedó en Colombia
lentamente confinado a las academias, como un ejercicio puramente intelectual
del cual se apropian unas selectas élites del conocimiento. ¿De qué se ocupa la
filosofía? Del estudio racional de la realidad en su más amplia acepción y
extensión. ¿Con qué fin? Para hallar la verdad última de las cosas, del mundo y
del hombre mismo en él. ¿Para qué? Para darle sentido y norte a la propia vida,
tanto individual como de la especie toda (homo sapiens sapiens). ¿Cuál es el método de estudio de la
filosofía? La racionalidad discursiva no contradictoria. El filósofo se ocupa
entonces de formular y aportar al eventual esclarecimiento de las preguntas más
formidables que la mente humana se haya podido formular jamás: ¿Qué es el ser?
¿Qué es la realidad? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es el cosmos?, ¿Qué (quién) es
Dios? ¿Existe Dios?, ¿Qué es lo bueno, qué es lo malo? etc. El saber filosófico
entrena la mente joven del chico en: (1) Rigor conceptual (2) Habilidad para
saber direccionar y disciplinar la intuición humana y su capacidad de asombro
(3) Método científico para abordar problemáticas de su mundo circunvalante
inmediato (4) Lógica matemática y lógica discursiva (5) Capacidad para plasmar
por escrito sus ideas e hilarlas en un texto tipo ensayo o tipo tratado (6)
Capacidad crítica y de toma de postura y por ende, de conciencia, en su aquí y su ahora.
Muy bien, todo esto ciertamente es muy válido y muy pertinente,
pero siguiendo con la lógica popular del alcalde Duque tenemos lo siguiente: ¿Con el
saber filosófico el estudiante de media vocacional se gana la vida? La
filosofía es un saber teorético, más que un saber práctico, aunque ambas formas
cognitivas no riñen necesariamente en el saber filosófico. Si a los chicos se
les enseñan técnicas y saberes prácticos como metalistería, ornamentación,
pastelería, sastrería, corte y confección, etc. Indudablemente que con ellos se
podrían ganar la vida honradamente en el futuro. Y los bachilleratos que ofrecen
esos saberes nos ofrecen numerosos casos, como los colegios industriales de los
Padres Salesianos, por ejemplo. Si con la
filosofía no se gana un bachiller recién egresado la vida… ¿Para qué se la
enseña entonces? La filosofía es un complememento formativo de parte de las
ciencias tanto humanas como sociales en el acervo curricular del estudiante,
que le permitirá ampliar su mente y conocimientos hacia horizontes de
comprensión jamás antes avizorados por él. Ahora bien… ¿qué tipo de filosofía se imparte a nuestros estudiantes? Generalmente
se la reduce a HISTORIA DE LAS IDEAS, es decir: tal pensador nació, murió,
escribió estas obras, dijo estas cosas y aportó esto al pensamiento universal…
¡Y estudie eso porque le va a salir en el Examen del ICFES! La esencia medular de la filosofía en las
clases así planteadas queda desvirtuada
y enteramente vaciada de contenido. Ello es tanto como reducir el quehacer de
la física como ciencia, a la vida, obras y aportes de Isaac Newton. ¿Cómo
se debe enseñar la filosofía entonces? No se la debe reducir a unos
autores. Se le debe enseñar al chico a que se la apropie y que la aplique en su
propia vida… No se le debe tanto enseñar historia de la flosofía, sino a que él
mismo filosofe y piense racional y críticamente su realidad y su propia
ubicación en esa realidad. ¿De qué manera? Problematizando todos
los aspectos de la cotidianidad en la cual se halla inmerso y en la que por
cierto estamos rodeados de agudos y álgidos problemas. Preguntas problematizadoras de nuestra
realidad podrían ser las siguientes: (1) ¿Los
latinoamericanos somos nosotros mismos o somos lo que los extranjeros quieren
que nosotros seamos? (2) ¿La tecnología nos ha instrumentalizado y nos ha
convertido en marionetas de las grandes empresas tecnológicas del mundo? (3)
¿América Latina es el patio trasero y área de influencia exclusiva de los
Estados Unidos de América? (4) ¿Por qué razón nuestra deuda externa con el
Fondo Monetario Internacional (FMI) crece cada día más y nuestros gobiernos
permiten que las grandes potencias exploten desventajosamente para nosotros
nuestros recursos naturales? ¿Cuándo acabaremos entonces de pagar esa deuda? (5)
¿América latina es un conglomerado de países realmente libres? ¿Somos libres
pero sobre nosotros pesan formas nuevas de sujeción y servidumbre? (6) ¿El
sistema capitalista nos instrumentaliza y compra nuestra fuerza de trabajo como
si fuéramos cosas u objetos de uso, pagables con dinero? Etc. La primera de
esas preguntas que cuestionará a nuestros chicos podría ser esta: ¿Quién eres tú? De ella se derivan
otras, como: ¿Tu ser tú se reduce a un
nombre y a unos apellidos? ¿Al lugar donde estás ahora? ¿A lo que llevas
puesto? ¿Eres libre o crees ser libre? Si no lo eres ¿Qué o quién te enajena?
¿Por qué lo permites? Etc. Esta sí es la esencia medular de la filosofía,
buscar saber de sí mismo en el medio entorno y la propia relación con dicho
medio, para repotenciar nuestro presente y proyectar nuestro futuro.
CONCLUSIONES: No es que la filosofía no le aporte nada
a nuestro estudiante actual de bachillerato, es que no se la hemos sabido
impartir, señor alcalde de Cartagena, quizás usted mismo fue victima de ello.
No le hemos abierto los ojos a nuestros muchachos con la lente de la crítica
racional y social. Les mal enseñamos que la filosofía es un aburrido elenco de
frases, libros, dichos y autores que hay que memorizar y repetir sin ton ni son. ¿Y por qué se ha hecho así? No es
gratuito, la filosofía propiamente enseña a pensar metódicamente con
libertad, sentido crítico, autonomía y toma de conciencia. Y no hay nada
que asuste más al ser humano que el propio ser humano pensando sin ataduras ni
restricciones. La filosofía que enseñan los centros confesionales católicos
minimiza a los autores ateos (Marx, Nietszche, Sartre, etc.) Y le dan exagerada
importancia a los teístas (San Agustín, Santo Tomás, San Anselmo, etc.). ¿Por qué lo hacen así? Porque les da
miedo que los jóvenes se inclinen hacia el ateísmo y lo abracen como forma de
vida. La filosofía les da alas metodológicas, racionales y críticas al
pensamiento y a la conciencia para que conquisten horizontes nuevos e
inexplorados de sentido y trascendencia. No para repetir y repasar los mismos
trillados senderos que otros antes que nosotros ya recorrieron. Aprendamos de
la historia pero no nos quedemos eternamente contemplándola en el pasado. Asumamos
la construcción de nuestra propia conciencia y aventura del pensamiento libre,
para abrir nuevos senderos y hacer nuestra propia historia de frente al
porvenir.
nacoayala@gmail.com
Excelente Profe...Gracias
ResponderBorrarBuen punto de vista.
BorrarSea esta la oportunidad para revisar: que se enseña, para que se enseña, como se enseña, donde se aplica, para que sirve.
Enseñanza sin propósito no es enseña.
En Colombia se debe enseñar
A pensar.. Solo así dejaremos de repetir los mismos errores.
Gracias