domingo, 12 de marzo de 2017

¿LA FILOSOFÍA NO LE APORTA NADA A UN ESTUDIANTE DE BACHILLERATO ACTUAL?

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¿LA FILOSOFÍA NO LE APORTA NADA A UN ESTUDIANTE DE BACHILLERATO ACTUAL?
Por: Nabonazar Cogollo Ayala
Atrévete a pensar, atrévete a cuestionar racional y críticamente, con libertad de conciencia y de criterios y tendrás a los gobernantes preocupados por ti, porque tu quehacer intelectual los cuestiona y les inspira inseguridad y miedo.
La verdad os hará libres, dijo el apóstol Juan.

NCA 

El controvertido alcalde de Cartagena de Indias, Manuel Duque, en una polémica entrevista televisiva concedida al programa La opinión detrás de la noticia, (noviembre 4 de 2016), el cual se emite en el Canal Cartagena, hizo las siguientes declaraciones sobre la filosofía en el pénsum del bachillerato, las cuales levantaron sensibles ampollas entre los filósofos de Cartagena y de Colombia entera. Veamos lo que dijo el burgomaestre:

“Tenemos que darles herramientas a los muchachos para que, verdaderamente, puedan salir adelante. Un muchacho de esos a los que les dan filosofía, ¿de qué les sirve la filosofía, si estos son muchachos que se la tienen que salir a jugar a la calle? (…) Tú ves un pénsum en la ciudad de Cartagena donde este muchacho está estudiando filosofía y tú dices: ¿Bueno, este muchacho qué va a hacer con eso?".

Estas explosivas declaraciones fueron valoradas de distintas formas en varias facultades universitarias que ofrecen filosofía en Colombia y aun fuera de ella. En la presente columna me propongo fijar mi postura frente a ellas, antes que pasar revista a lo que se dijo aquí y allá respecto de las mismas. ¿La filosofía no le aporta nada a un estudiante de bachillerato actual? ¿La filosofía es un saber inútil? ¿Antes que aprender filosofía se debe aprender formas de ganarse la vida? Veamos.

El común de las personas en Colombia es decir el segmento poblacional que ahora denominan el ciudadano de a pie (que por lo general tienen una escolaridad básica), no suelen tener claridad sobre esa asignatura extraña y poco comprensible que se imparte en la media vocacional colombiana (grados décimo y undécimo), llamada FILOSOFÍA. Si hiciéramos el ejercicio de preguntarle a los ciudadanos desprevenidos en la calle: ¿Qué hace un escritor? El común de las personas nos respondería quizás a este tenor: Escribir cuentos y novelas como lo hizo Gabo, nuestro Premio Nobel de Literatura. Pero si la pregunta fuera ¿Y qué hace un filósofo? La respuesta ahora no sería inmediata y podrían darse varias, al tenor de: Dictar clases, confundir a las demás personas con cosas que ni él mismo entiende, enredar la pita, armar líos innecesarios, decir locuras, hablar sobre el sexo de los ángeles, contradecirse una y otra vez,  etc.

Y la razón para este tipo errático de respuestas es simple: a nivel popular la filosofía poco y nada se entiende, porque no ha calado en el alma del pueblo colombiano. El saber filosófico quedó en Colombia lentamente confinado a las academias, como un ejercicio puramente intelectual del cual se apropian unas selectas élites del conocimiento. ¿De qué se ocupa la filosofía? Del estudio racional de la realidad en su más amplia acepción y extensión. ¿Con qué fin? Para hallar la verdad última de las cosas, del mundo y del hombre mismo en él. ¿Para qué? Para darle sentido y norte a la propia vida, tanto individual como de la especie toda (homo sapiens sapiens).  ¿Cuál es el método de estudio de la filosofía? La racionalidad discursiva no contradictoria. El filósofo se ocupa entonces de formular y aportar al eventual esclarecimiento de las preguntas más formidables que la mente humana se haya podido formular jamás: ¿Qué es el ser? ¿Qué es la realidad? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es el cosmos?, ¿Qué (quién) es Dios? ¿Existe Dios?, ¿Qué es lo bueno, qué es lo malo? etc. El saber filosófico entrena la mente joven del chico en: (1) Rigor conceptual (2) Habilidad para saber direccionar y disciplinar la intuición humana y su capacidad de asombro (3) Método científico para abordar problemáticas de su mundo circunvalante inmediato (4) Lógica matemática y lógica discursiva (5) Capacidad para plasmar por escrito sus ideas e hilarlas en un texto tipo ensayo o tipo tratado (6) Capacidad crítica y de toma de postura y por ende, de conciencia, en su aquí y su ahora.  

Muy bien, todo esto ciertamente es muy válido y muy pertinente, pero siguiendo con la lógica popular del alcalde Duque tenemos lo siguiente:  ¿Con el saber filosófico el estudiante de media vocacional se gana la vida? La filosofía es un saber teorético, más que un saber práctico, aunque ambas formas cognitivas no riñen necesariamente en el saber filosófico. Si a los chicos se les enseñan técnicas y saberes prácticos como metalistería, ornamentación, pastelería, sastrería, corte y confección, etc. Indudablemente que con ellos se podrían ganar la vida honradamente en el futuro. Y los bachilleratos que ofrecen esos saberes nos ofrecen numerosos casos, como los colegios industriales de los Padres Salesianos, por ejemplo. Si con la filosofía no se gana un bachiller recién egresado la vida… ¿Para qué se la enseña entonces? La filosofía es un complememento formativo de parte de las ciencias tanto humanas como sociales en el acervo curricular del estudiante, que le permitirá ampliar su mente y conocimientos hacia horizontes de comprensión jamás antes avizorados por él. Ahora bien… ¿qué tipo de filosofía se imparte a nuestros estudiantes? Generalmente se la reduce a HISTORIA DE LAS IDEAS, es decir: tal pensador nació, murió, escribió estas obras, dijo estas cosas y aportó esto al pensamiento universal… ¡Y estudie eso porque le va a salir en el Examen del ICFES!  La esencia medular de la filosofía en las clases así planteadas  queda desvirtuada y enteramente vaciada de contenido. Ello es tanto como reducir el quehacer de la física como ciencia, a la vida, obras y aportes de Isaac Newton.  ¿Cómo se debe enseñar la filosofía entonces? No se la debe reducir a unos autores. Se le debe enseñar al chico a que se la apropie y que la aplique en su propia vida… No se le debe tanto enseñar historia de la flosofía, sino a que él mismo filosofe y piense racional y críticamente su realidad y su propia ubicación en esa realidad.  ¿De qué manera? Problematizando todos los aspectos de la cotidianidad en la cual se halla inmerso y en la que por cierto estamos rodeados de agudos y álgidos problemas.  Preguntas problematizadoras de nuestra realidad podrían ser las siguientes: (1) ¿Los latinoamericanos somos nosotros mismos o somos lo que los extranjeros quieren que nosotros seamos? (2) ¿La tecnología nos ha instrumentalizado y nos ha convertido en marionetas de las grandes empresas tecnológicas del mundo? (3) ¿América Latina es el patio trasero y área de influencia exclusiva de los Estados Unidos de América? (4) ¿Por qué razón nuestra deuda externa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) crece cada día más y nuestros gobiernos permiten que las grandes potencias exploten desventajosamente para nosotros nuestros recursos naturales? ¿Cuándo acabaremos entonces de pagar esa deuda? (5) ¿América latina es un conglomerado de países realmente libres? ¿Somos libres pero sobre nosotros pesan formas nuevas de sujeción y servidumbre? (6) ¿El sistema capitalista nos instrumentaliza y compra nuestra fuerza de trabajo como si fuéramos cosas u objetos de uso, pagables con dinero? Etc. La primera de esas preguntas que cuestionará a nuestros chicos podría ser esta: ¿Quién eres tú? De ella se derivan otras, como: ¿Tu ser tú se reduce a un nombre y a unos apellidos? ¿Al lugar donde estás ahora? ¿A lo que llevas puesto? ¿Eres libre o crees ser libre? Si no lo eres ¿Qué o quién te enajena? ¿Por qué lo permites? Etc. Esta sí es la esencia medular de la filosofía, buscar saber de sí mismo en el medio entorno y la propia relación con dicho medio, para repotenciar nuestro presente y proyectar nuestro futuro.

CONCLUSIONES: No es que la filosofía no le aporte nada a nuestro estudiante actual de bachillerato, es que no se la hemos sabido impartir, señor alcalde de Cartagena, quizás usted mismo fue victima de ello. No le hemos abierto los ojos a nuestros muchachos con la lente de la crítica racional y social. Les mal enseñamos que la filosofía es un aburrido elenco de frases, libros, dichos y autores que hay que memorizar y repetir sin ton ni son. ¿Y por qué se ha hecho así? No es gratuito, la filosofía propiamente enseña a pensar metódicamente con libertad, sentido crítico, autonomía y toma de conciencia. Y no hay nada que asuste más al ser humano que el propio ser humano pensando sin ataduras ni restricciones. La filosofía que enseñan los centros confesionales católicos minimiza a los autores ateos (Marx, Nietszche, Sartre, etc.) Y le dan exagerada importancia a los teístas (San Agustín, Santo Tomás, San Anselmo, etc.). ¿Por qué lo hacen así? Porque les da miedo que los jóvenes se inclinen hacia el ateísmo y lo abracen como forma de vida. La filosofía les da alas metodológicas, racionales y críticas al pensamiento y a la conciencia para que conquisten horizontes nuevos e inexplorados de sentido y trascendencia. No para repetir y repasar los mismos trillados senderos que otros antes que nosotros ya recorrieron. Aprendamos de la historia pero no nos quedemos eternamente contemplándola en el pasado. Asumamos la construcción de nuestra propia conciencia y aventura del pensamiento libre, para abrir nuevos senderos y hacer nuestra propia historia de frente al porvenir.    


nacoayala@gmail.com

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Buen punto de vista.

      Sea esta la oportunidad para revisar: que se enseña, para que se enseña, como se enseña, donde se aplica, para que sirve.

      Enseñanza sin propósito no es enseña.

      En Colombia se debe enseñar
      A pensar.. Solo así dejaremos de repetir los mismos errores.

      Gracias

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